
Seguimos desde este espacio presentando ideas y experiencias al rededor de Rusia.
En este caso hemos entrevistado a Fulvio Scaglione, autor de un libro “La Russia è tornata”(2005), o sea Rusia ha vuelto. Scaglione nos parecía interesante sobre todo porque a diferencia de muchos periodistas “occidentales” conoce la lengua y la cultura del país.
Además, ha sido director de la revista Famiglia (Familia) Cristiana, una publicación que… como les voy a decir… sin “hilar demasiado fino” y sin cometer imperdonables pecados hacia el variopinto mundo de la antigua Democracia Cristiana italiana, y sus vinculaciones (directas e indirectas) con las varias (y hasta muy litigiosas) corrientes del… Vaticano. Pues, Scaglione es, dentro de ese mundo, un interlocutor profesional importante con acceso a múltiples y complejas realidades.
Y este es el punto: en un contexto como el de nuestra Europa, marcada por una Ruso-fobia imperante, si ciertas cosas la dice vuestro servidor, capaz que nadie se lo cree, sin embargo si algo parecido lo piensa Scaglione, puede que algunos se decidan finalmente, por lo menos a matizar la propaganda anti-Rusa que pasa por “información” en el mal llamado “Occidente”.
Sin embargo, esta entrevista podría parecer un ejercicio un poco “raro”, en el sentido de que lo que sigue es una versión condensada del intercambio de correos electrónicos informales y directos a la base de la entrevista. Dicho de otra manera presentamos a los lectores antes, las temáticas que dado el perfil del personaje nos interesaban, y en seguida, la forma en que Scaglione ha decidido contestar:
Sabemos que usted ha sido periodista en Rusia, y ha escrito un libro titulado «Rusia ha vuelto». Además, su actividad profesional en la publicación Famiglia Cristiana probablemente le haya dado una perspectiva particular sobre el destino de los cristianos de Oriente. Por estas razones queríamos tener sus impresiones sobre tres temas relacionados con Rusia:
1) En base a su experiencia y conocimiento del terreno en Rusia, como periodista «occidental» nos puede dar una idea de las luces y las sombras de su experiencia profesional en el país donde trabajó, del mundo político, cultural y religioso de Rusia. Su interpretación del colapso de la Unión Soviética; Gorbachov era un idiota útil o un traidor. En suma, nos puede dar una idea del periodismo occidental en Rusia, que a nosotros nos parece muy envenenado de Ruso-fobia.
2) Su libro «Rusia ha vuelto». ¿Con qué propósito escribió el libro? Y lo que es, sobre todo, implica el «regreso» de Rusia para los países del sur de Europa (las tres penínsulas, balcánica, itálica e ibérica … europeos de segunda clase para el poder y la lógica de la UE).
3) Rusia y los cristianos orientales en Siria e la intervención rusa. A parte de una revista religiosa ‘Oraprosiria’ me parece que hay un apagón casi total sobre este argumento en Europa. El asunto a mí no me sorprende ya que la globalización implica una aculturación colonial anglo-americana, y creo que, de hecho, para el protestantismo anglosajón, los católicos y ortodoxos (ergo los cristianos de Oriente) no son «verdaderos cristianos». Pero dígame usted, tal vez me equivoco.
Me gustaría concluir con una metáfora:
por favor, siéntese libre de “jugar a todo campo” sobre estos temas. En otras palabras, nada de «catenaccio» a la italiana, (famosa táctica de juego del fútbol para… romper el juego, o sea jugar para… no jugar. Seguro que usted entiende la metáfora: hablar para… no decir nada).
También me he permitido bromear con su usted, director. Usted comprende que si lo hago es porque respeto a su trabajo.
Atentamente
Roberto Scarcia Amoretti
Breve introducción: En las respuestas, he podido dividir ulteriormente las tres preguntas para abordar mejor los argumentos presentados. Gracias. Fulvio Scaglione.
- He estado viviendo y trabajando de forma permanente en Moscú, del 1992 a 1996, y luego he vuelto a Rusia para el trabajo y para vacaciones muchas veces. Es difícil para mí hablar de «luces y sombras» por muchas razones. Estudié ruso en la Universidad, y Rusia siempre ha sido mi gran pasión: llegar allí, además en una capacidad profesional, ha sido un grande y dichoso éxito para mí. Además, a principios de la década de 1990, estar en Moscú para un reportero era como estar en el centro del mundo. Cada día sucedía algo, las noticias se superponían, el marco cambiaba constantemente… Nosotros, los periodistas son un poco ‘como buitres’, y desde el punto de vista profesional era magnifico, a pesar de todos los problemas sufridos por los rusos.
Diría más bien que he podido vivir en directo la gran desilusión de los rusos. Con el fin de la URSS, muchos de ellos estaban convencidos de que Occidente les iba a recibir con los brazos abiertos, que acogerían a Rusia, para que esta hiciese parte de Occidente.
Después vino Clinton, las guerras en los Balcanes, la expansión hacia el este de la UE y la OTAN, las guerras en Chechenia, y todos estaban convencidos (con o sin razón, pero eso es otra historia) que el discurso sobre la democracia fue sólo una excusa para debilitar al país. Así comenzó una nueva fase de la cual Vladimir Putin no es la causa
sino la consecuencia. Entonces, más que luces y sombras, hablaría de ilusión y desilusión.
- Estoy convencido de que, cuando se trata de Rusia y sus personajes, siempre se debe hacer una clara distinción entre las narrativas sobre Rusia de los occidentales y Rusia tal como la viven los rusos. Esto también se aplica a Mikhail Gorbachev, quien, en mi opinión, no fue más que un producto de su tiempo, uno de los políticos soviéticos de la época que, de forma confusa, intentó salvar lo que pensaban que era salvable. El hombre que posiblemente hubiera podido hacer algo era Yuri Andropov, antiguo director del KGB, porque el KGB conocía muy bien los problemas del país y cuanto era crítica la situación, pero no tuvo tiempo para actuar. Parecería ser una broma, pero no creo que lo sea, pienso que Putin es un Adropov 2.0.
- La Ruso-fobia de la prensa occidental se ha convertido en algo proverbial, y ha sido bien contada por Guy Mettan en su valioso libro «Ruso-fobia». En estos días, por ejemplo, al contar de las fuentes de financiación para un movimiento de extrema derecha en Italia, uno de nuestros periódicos más respetados escribió que está organización estaba operando con “la Rusia de Putin”. Es decir, no con este o aquel personaje político ruso, sino “con la Rusia de Putin”…
En los EE.UU. y Europa todo lo que escapa al sentido común de los círculos de poder se explica a la gente como el fruto de una intriga por parte de Rusia: Brexit, la elección de Donald Trump, el éxito de los llamados movimientos populistas, la secesión de Cataluña. Es una verdadera farsa, en parte programada para confundir las ideas de las personas.
- Escribí «Rusia ha vuelto», hace doce años, y eso para tratar de decir cómo Rusia está lejos de los estereotipos difundidos en Occidente. La convicción predominante era que Rusia era un desastre sin remedio, un país acabado, un pueblo agotado y liquidado. Todavía se estaba, por absurdo que pueda parecer, en el clima del «fin de la historia», y de la idea de que ya existía en el planeta, y podría existir, solamente un modelo cultural y político. Con un descuido marcado por ignorancia y arrogancia cara a la estructura de un país como Rusia, enorme y moldeado por una grande historia. No quiero ser presuntuoso pero puedo decir que fui profético. Hoy nadie niega que Rusia se haya convertido en protagonista en la escena internacional.
- El regreso de Rusia, que también anticipó la irrupción de la China pos-maoísta, ha significado algo muy importante. Dejó en claro a todos que el mundo no era, ni podía ser unipolar. Esto, obviamente, ha abierto nuevos espacios a un gran número de países que de otra manera hubieran sido aplastados por la práctica del pensamiento único. Siria es el último y el más llamativo de los casos.
Por supuesto, no es tan fácil para los países del sur de Europa deshacerse de ciertas sujeciones y dependencias, o al menos de las estrechas restricciones que les impones ciertas alianzas. Grecia ha tratado hacerlo en el momento peor de su crisis económica, pero luego volvió a la estricta observancia de las ordenes de la UE, lo que por ejemplo implica que Rusia es un «enemigo» y los países como Arabia Saudita y Qatar, grandes patrocinadores del terrorismo, son «amigos».
- La última vez que estuve en Alepo justo dos calles detrás de la parroquia franciscana, en pleno barrio cristiano de Aziziyeh, encontré cuatro retratos casi tan grandes como la fachada de un palacio ensalzar a Assad, Nasrallah (líder de Hezbollah ), Ali Khamenei (Líder supremo de Irán) y a un europeo, Vladimir Putin.
Los cristianos de Oriente Medio puede que no lo digan públicamente, pero consideran la política estadounidense como un desastre y la intervención rusa una bendición. Y utilizo la palabra “la política” de propósito y no por casualidad: incluso si algunos de ellos lo consideran como un defensor de la cristiandad, la mayoría de ellos da una interpretación “política”, es decir laica de lo que está pasando. Los cristianos de Oriente simplemente creen que a la Casa Blanca no le importa de la población local, que en la política americana ellos son una «pérdida colateral»; mientras que en cambio el Kremlin se preocupa por ellos. De hecho, teoriza sobre la no interferencia en los asuntos internos de otros países. En cualquier caso, está claro que la pérdida de credibilidad del discurso occidental sobre la «exportación de la democracia” en el Oriente Medio es total.