RUSIA Y OCCIDENTE (sexto capitulo)

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El capitulo anterior: http://www.euskalrus-vesta.org/2018/04/24/rusia-y-occidente/?preview_id=811&preview_nonce=8e38686b15&post_format=standard&_thumbnail_id=-1&preview=true

Con el final de las guerras napoleónicas, Rusia se convirtió en el oponente Nº 1 de Gran Bretaña en el continente, y los británicos comenzaron a prepararse para eliminar a este competidor. En la década de 1820 se lanzó el programa «Rusophobia» –  psicohistorico (informativo) para preparar moralmente e ideológicamente a todos los europeos occidentales para participar en la  lucha británica  contra Rusia, la cual culminó en el siglo XIX con la Guerra de Crimea – la primera guerra  occidental común contra Rusia. El resultado fue una disminución de la influencia de Rusia en Europa y algún pequeño fortalecimiento de la posición de Francia de Napoleón III, pero al mismo tiempo Rusia retuvo el estado de una de las cinco grandes potencias europeas y continuó resistiendo a Gran Bretaña en Asia Central. Para cambiar esta situación, los británicos se ocuparon de la creación de un contrapeso continental contra Rusia, lo cual al mismo tiempo podría debilitar a Napoleón III, que mostraba más y más independencia. Tal contrapeso debería ser  Alemania que se unió alrededor de Prusia.

Suvorov devorando al ejército francés

 Суворов, в виде Гаргантуа, пожирает французов в Италии.

 

En los años 1870-1871, Prusia derrotó a Francia. La rápida victoria de los alemanes causó cierta sorpresa entre los contemporáneos, ya que no parecían más fuertes militarmente que los franceses. Con el tiempo, la situación se hizo evidente: la derrota de muchas maneras fue el resultado de una traición. Esta última se debió al hecho de que los «hermanos» de las logias masónicas de Gran Bretaña, Francia y Alemania se pusieron de acuerdo, y el destino del tercer imperio fue resuelto. Los británicos podrían triunfar. Y luego los alemanes les dieron una  sorpresa muy desagradable, cuya consecuencia determinó en gran medida el curso de Europa y la historia mundial durante casi ocho décadas.

Habiendo sido desmantelado los franceses, los alemanes unieron sus logias (continentales) masónicas, que estaban anteriormente de una u otra forma bajo el control de las logias británicas (insulares), en una grand superlogia: «Geheime Deutschland» («Alemania Oculta «) y, por lo tanto, no solo se salieron de su control, sino que hicieron una solicitud en un juego independiente en los procesos mundiales. Por primera vez (y, por cierto, la única vez en historia) las estructuras supranacionales anglosajonas del gobierno mundial  fueron desafiadas, cuestionadas a nivel nacional. El poder de este desafío se fortaleció por la posición nacional-política de clase dominante alemana y el crecimiento económico del Segundo Reich, mientras el pico de la hegemonía en el mundo del Reino Unido en la década de 1870 ya había pasado

“El mapa cómico de Europa» (Fred Rose, 1900)

La opinión pública británica, sin conocer el trasfondo masónico de la guerra franco-prusiana, la victoria de los alemanes, se asustó hasta tal punto que en 1871 vio la luz la historia del coronel J. Chesney «La batalla de Dorking». La trama es simple: los alemanes aterrizan en Inglaterra y comienzan la guerra.  10-15 años antes de esto, los británicos no podrían haberse imaginado esto, pero la vida cambia

Entonces, el Segundo Reich creó un sistema de dos contornos tomado por separado en un país (antes esta estructura de poder de doble contornos solo la tenían los británicos) Aunque en la “pérfida Albión» se dieron cuenta inmediatamente de esta amenaza, en la década de 1870, los británicos no estaban a la altura de Alemania, debido a que la situación en Oriente Medio, la Guerra Ruso-Turca y el Gran Juego no les permitió abordar la solución de la cuestión alemana. Mientras tanto, Alemania aumentaba su poder, fue formándose la alianza ruso-alemana, y la situación económica en Gran Bretaña no mejoraba.

En la década de 1880, dos temas estrechamente relacionados, el alemán y el ruso, pasaron a primer plano ante los líderes británicos. El crecimiento de Alemania, el «espíritu alemán» tendría que ser detenido a toda costa y los recursos rusos deberían ser controlados. Y, por supuesto, no debía permitirse la realización de la pesadilla británica – la unión continental ruso-alemana. Además, los británicos podrían detener a los alemanes solo con la ayuda de Rusia, usándola (y luego destruirla, como lo intentaron hacer en 1917-1918). Tal como señaló el notable geopolitro ruso E.A. Edrikhin-Vandam, la decisión de los británicos del problema alemana «quizás no por el combate entre Inglaterra y Alemania en el Mar del Norte, sino por una guerra en toda Europa con la indispensable participación de Rusia y siempre que este último se encomiende con al menos tres cuartas partes del peso de la guerra terrestre”. Observemos un detalle muy importante: a fines del siglo XIX la existencia del Imperio Británico y sus líderes comenzó a depender en gran medida de la destrucción de Alemania y Rusia, pero solo el conflicto entre ellos podría ser un medio de su destrucción. Muy bien atada y apretada, la cuestión ruso-alemana se convirtió en el tema central de la existencia de los británicos, y desde un cierto punto de la élite estadounidense en sus aspiraciones globalistas. Los principios imperiales y globales para una organización de un espacio no son compatibles, especialmente cuando el principio imperial está encarnado en el mismo blanco, cristiano, pero no protestante-católico sino ortodoxo, e incluso en una civilización no capitalista en su esencia-Rusia.

La solución de la cuestión alemana por parte de los británicos se basaba en la guerra europea, que de alguna manera debía provocarse, y la necesidad de crear una alianza con Rusia. Teniendo en cuenta el enfrentamiento anglo-ruso del medio siglo, ni si quiera el contrato de 1887 sobre Afganistán, concluido después del incidente de Pangejo (1885), que casi llevó a la guerra, no fue suficiente para la fundación de la nueva unión. Además, los británicos trataron de atrapar a los alemanes en un movimiento de pinzas, y para ello era necesario que Francia fuera un aliado de Gran Bretaña y Rusia. Pero el hecho es que Francia en ese momento había tensado las relaciones con Rusia y tenía más tensas aun relaciones con Gran Bretaña. Y los británicos han encontrado un movimiento fuerte: llegar a una alianza con Rusia a través de una alianza con Francia, que primero entrará en una alianza con Rusia. Este esquema a largo plazo se dividió en varios movimientos.

Al parecer, la decisión final sobre la derrota británica de Alemania se tomó no más tarde que en 1888 (los problemas económicos apretaban), y el trabajo había empezado; De cara al futuro, fue en este momento cuando un hombre de los Rothschild Cecil Rhodes comenzó a crear una organización de gestión cerrada de un tipo nuevo. Al principio fue necesario trabajar con la unión franco-rusa. Para que los franceses se movieran hacia Rusia les tuviera persuadir el Papa de Roma. Apenas quería tomar partido en este asunto, pero en aquel momento el Vaticano les debía mucho a los Rothschild. El acercamiento franco-ruso promovido también por el deterioro post-bismark de las relaciones entre Alemania y Rusia – en parte, objetivas y en parte resultado de las acciones de los agentes británicos  de influencia, estrechamente relacionados con los banqueros británicos.

Cecil John Rhodes (5 de julio de 1853 – 26 de marzo de 1902)

En los años 1892-1893 el resultado- la unión franco-rusa- fue evidente. Sin embargo, la situación del Reino Unido en el escenario mundial era lo suficientemente complicada, que Rhodes habló sobre la necesidad de crear un establecimiento anglo-estadounidense unificado y empezó la creación de nuevas estructuras supranacionales cerradas a la coordinación y la gestión global, más adecuadas que la masonería, por una parte, y la superlogia alemána y otras estructuras cerradas por la otra. Una de estas nuevas estructuras se han convertido en una sociedad bajo el título discreto «Nosotros» ( «We»), o «El Grupo» ( «The group» – todavía existe); seguido por otros, por ejemplo, Milner Society (la «Mesa Redonda»), que surgió del «Grupo» y que en algún momento se convirtió en su núcleo. Nuevas estructuras se han incorporado activamente en la obra de salvación del Reino Unido a través de la destrucción de Alemania, con su poder de dos contornos (por cierto, los alemanes también estaban en estado de alerta creando las estructuras y corporaciones de nuevo tipo) y la destrucción de Rusia.

El siguiente paso en la estrategia a largo plazo de Gran Bretaña fue empujar a Francia hacia una alianza con Albión. Para hacer esto, era necesario demostrarle a los franceses que los rusos no son tan fuertes y no hay que contar  demasiado con ellos en el enfrentamiento con Alemania. Y esto, a su vez, tuvo que realmente debilitar a Rusia, pero no en la zona europea – donde todavía es útil, sino «en el otro lado.» Por ejemplo, en el Oriente Lejano. Este problema fue resuelto con la ayuda de la guerra ruso-japonesa (1904-1905) que precedió a la conclusión del Tratado anglo-japonesa (1902), que desempeñó un papel importante en la determinación del resultado de la guerra ruso-japonesa, en la que los británicos ayudaron proactivamente a los japoneses. Del mismo modo, también “jugaron” los estadounidenses, actuando contra Rusia. Es significativo que el objetivo favorito del presidente Teodoro Roosevelt en el tiro al blanco, con quien comienza una nueva relación de Estados Unidos con el Reino Unido, era un retrato del emperador ruso Nicolás II.

Los británicos lograron su objetivo: después de la guerra entre Japón y Rusia, los franceses asustados se aliaron con Gran Bretaña. A Rusia, los agentes británicos de influencia, interrumpieron el acercamiento con los alemanes después de Bjork, también presionaron para una alianza con los británicos, que después de la guerra con Japón, y la presencia de los acuerdos ruso-franceses y anglo-franceses exteriormente parecía lógico. En 1907 se formó la Unión ruso-inglesa que entro en la historia bajo nombre “Entente” o “Consentimiento del Corazón”. Hasta cordialidad había un largo camino, el Reino Unido, de hecho, no asumió ningún compromiso, dejando a Francia y Rusia solas contra Alemania, que fue un indiscutible éxito de la diplomacia británica, o más bien, aquellas fuerzas que, detrás del escenario coordinaban su desarrollo, preparándose para una guerra a gran escala, una nueva toma de cartas de la Historia. Y sobre estas fuerzas tiene sentido decir un poco más y echar un vistazo a lo que se ha dicho anteriormente, por otro lado, y desde un ángulo diferente, y luego volver a los años 1907-1908.

Traducción (por Larisa Vasenina) del capítulo 6 del libro “El frío viento de Este de la Primavera Rusa” del historiador ruso  A.I.Fursov.

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