Participantes de la operación humanitaria rusa en Italia.

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Nuestros expertos militares contaron sobre sus primeras impresiones de su estancía en Italia [exclusiva de kp.ru]

Convoy de los médicos rusos en las carreteras italianas.
Foto: Ministerio de Defensa de la Federación Rusa.

En solo 24 horas, Rusia envió a Italia un desembarco humanitario sin precedentes, que en sus informes oficiales de prensa llama con tacto «un grupo operativo de médicos militares, especialistas en el campo de la virología y la epidemiología, con equipos modernos para el diagnóstico y la desinfección». La redacción, que no menciona que los rusos pertenecen a las Fuerzas Armadas, fue elegida por consideraciones diplomáticas, para no incomodar a los italianos con problemas. No es broma, un convoy de tropas rusas a la vista de Europa se está moviendo a través de un país que es miembro de la OTAN. Las malas lenguas aún encontrarán una razón para cotillear, entonces, ¿para qué darles esta razón adicional?

«De hecho, los italianos estaban atarantados por los efectivos de nuestro grupo, simplemente no estaban listos para tomar nuestros aviones en tales números», dijeron los militares rusos a KP. «Sus capacidades permitieron aterrizar un avión cada dos horas». Después del cuarto, suplicaron: «Tómense un descanso, no llegamos». Estuvimos preparados en Moscú esperando su voz de mando. Algunas unidades al aeródromo de Moscú realizaron una marcha de 450 kilómetros.

– Y luego, desde Roma, aun había que recorrer 600 kilómetros hasta Bérgamo.
-¿Por qué no os pusieron más cerca?

– Porque para nuestra gran campaña decidieron asignar la mayor base aérea. Pero no imaginaban nuestras capacidades. Después de la primera reunión, en la que les informamos que es lo que podemos, que la técnica que llegó está hecha para poder procesar hasta 20 mil metros cuadrados o 360 automóviles por hora, quedaron impresionados. Y determinaron la ciudad de Bérgamo para nosotros, que debe desinfectarse por completo. Al mismo tiempo, nos agradecieron mucho. No tienen tal técnica de esta clase.

Desde Roma a Bérgamo, los médicos militares rusos viajaban en un convoy de casi seiscientos kilómetros.
Foto: RF MINISTERIO DE DEFENSA

Moscú envió 20 vehículos de tal especialidad, mientras en Rusia hay más de 2.000 de ellos. Entre los equipos hay un laboratorio capaz de realizar hasta 100 pruebas de coronavirus por hora. En la patria: 14 más de lo mismo. Es decir, nadie descubre la retaguardia.

«Por supuesto, es insólito viajar al extranjero», admitió uno de los conductores, el sargento mayor Alexander Matryukhin. «Pero estamos listos para llevar a cabo cualquier tarea».

Nuestros «Kamaz» militares en una gasolinera italiana en Florencia.
Foto: RF MINISTERIO DE DEFENSA

– No hubo averías. Las carreteras están vacías, claro esta la cuarentena «, dijo el coronel Igor Bogomolov, jefe del Centro de Investigación. «Pero esos pocos autos que se encuentran por el camino, nos saludan y dan señales». Muy amables!

Como se ha conocido por «KP» de una fuente militar-diplomática, nuestras unidades se desplegarán en Bérgamo y llevarán a cabo tareas tanto en la ciudad como en los asentamientos cercanos. Los especialistas médicos están dirigidos al hospital central de Bérgamo y al hospital oficial del Cuerpo Alpino desplegado en los suburbios. Los especialistas en protección radioquímica y biológica han determinado hasta ahora la tarea de desinfectar el transporte, el tratamiento especial de las paredes internas y externas de los hospitales, así como los vehículos que transportan a los muertos.

De hecho, el ejército ruso llegó para ayudar no a un miembro del bloque de la OTAN, que se está expandiendo hacia el Este, y no a  un miembro de la UE, que extiende amigablemente las sanciones estadounidenses contra nosotros. Ayudan a las personas comunes que no son culpables de nada. Esto es principalmente una acción humanitaria, no política. Al mismo tiempo, un peligroso viaje, sin duda, tiene beneficios puramente prácticos. Los expertos rusos tienen una oportunidad única de mirar al enemigo, el coronavirus, a la cara, estudiar sus hábitos y debilidades. Probar sus nuevas tecnologías y desarrollos médicos. Prepararse para parar el ataque ya en su tierra.

El verano pasado en Sicilia, en la ciudad de Messina, me encontré con un monumento a los marineros rusos, quienes en 1908 fueron los primeros en ayudar a los habitantes de esta ciudad, destruido por un terrible terremoto. Durante varios días rastrillaron los escombros, arrastraron a los italianos enterrados debajo de las ruinas, evacuaron a mujeres y niños en sus barcos, desplegaron cocinas de campo … Creo que no tenían una pregunta de por qué esto era necesario, podría ser más fácil mantenerse alejado. Como resultado de repetidos terremotos, los marineros rusos sufrieron pérdidas, pero continuaron salvando personas.

«En la historia de Messina, hubo miles de páginas de bondad y generosidad humana», luego escribe la periodista italiana Matilda Serao. «Pero entraron en la página más eterna y más imperecedera de esta historia: eslavos rubios, tan moderados en apariencia y tan receptivos en realidad …»

Aquí no se olvidaron de la hazaña de los marineros rusos. En honor a ellos llamaron una plaza, tres calles, placas conmemorativas  Quiero creer, no se olvidarán de nuestros médicos militares de hoy. Las sanciones pasarán, y el recuerdo de la asistencia rusa  permanecerá.

Fuente:

https://www.kp.ru/daily/27109/4184792/?fbclid=IwAR2Sfdji0RAxMUUbEKgILCFiQKHjG13C-RarBr405xY8IGKiCStOayTpOqE

Traducido por Larisa Vasenina

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