«SNOWDEN» by Oliver Stone

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El afamado director de cine Oliver Stone presento el pasado mes de septiembre en el Festival de Cine de San Sebastián un biopic sobre Snowden,  el analista de la CIA y la NSA, que desveló el programa de espionaje masivo de ambas agencias a nivel internacional. En la película, Stone trata de presentarnos un personaje que en suma no debe ser considerado un traidor sino como un hombre comprometido con la verdad y la honestidad de la sociedad de su país y en contra del atentado contra la privacidad que supuso el programa que desveló con sus informaciones. Su propósito era hacer una sociedad menos controlada y, por ende, intentar que el pueblo americano y el resto del mundo tenga derecho a salvaguardar su intimidad.

CARTA PARA EDUARDO SNOWDEN.

Estimado Edu (Edward Snowden),

Hace pocas semanas en el Festival de cine de San Sebastián se ha presentado una obra que te honra. Firmada por tu compatriota Oliver Stone, la película que lleva tu nombre es la historia del despertar de una consciencia, la tuya. Pero una consciencia que no se limita a “talk the talk”, frase que en tu lengua materna implica “decirlo tal como es”, sino que te lleva a “walk the walk”, o sea a actuar con coherencia y coraje, visto lo visto.

La película enseña también tu ambiente, hecho de gente que obedece y sigue en silencio las órdenes inscritas en el borrador ideológico de nuestros tiempos. Un borrador marcado por el “caos creativo”, el último eufemismo venenoso del lenguaje publicitario, prestado a los gobiernos de “Occidente” y que no significa nada más que destrucción de sociedades y países soberanos y acoso a Rusia.

El silencio atronador de esta gente que entiende pero que calla me suena familiar, es el silencio de los corderos llevados a la matanza. Y el silencio en frente a la infamia que se perpetua contra Rusia y sus aliados es una forma de comunicación igual de destructiva que las mentiras que lo engendran.

Las etapas del maratón mortal de dicho “caos creativo” dan vueltas proteicas y se benefician de evidente ubicuidad:

Han marcado los golpes contra los legítimos presidentes de Honduras, Paraguay y Brasil y la desestabilización de Bolivia y Venezuela.

Se han tatuado en el alma la esvástica con el golpe nazi en Ucrania y el pogromo de rusos en Odessa.

Han corrido juntos con los yihadistas, abriendo las puertas del infierno en Libia. En Siria, la heroica sociedad y sus valientes fuerzas armadas no se han disgregado; sin embargo, hizo falta la intervención de Rusia para que, “Inshallah” (ojala’), este país de antigua civilización pueda, finalmente, derrocar la invasión de mercenarios degolladores y de traidores infames.

No es la primera vez que Damasco marca pautas simbólicas… y que Rusia, el país que te acoge, salva la civilización y defiende la soberanía de las naciones…        

A pesar de los tristes títeres en las manos de titereros tarados, quienes marcan nuestros tiempos de memoria autista y selectiva, sabemos quiénes salvaron la civilización europea destruyendo la maquina bélica nazi.

Cuenta la historia que fue un tal Zar Alejandro el que restableció la soberanía de las coronas nacionales de muchas naciones de Europa, después de derrotar el imperialismo bonapartista.

Dicen los textos sagrados que un tal Saulo de Tarso, caminó a Damasco, vio y entendió y, por ende, cambió de rumbo su vida y hasta cambió su nombre. Un buen intérprete contemporáneo del ejemplo de San Pablo eres tú.

Recitaba otrora el poeta que “se hace camino al andar”, tu ejemplo nos anima a seguir andando en busca del simbólico camino a Damasco que nos llevará, indudablemente, a encontrarnos en sincronía con Rusia.

Fraternalmente,

Yours truly, Roberto

 

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